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Desde su fundación,
Buenos Aires utilizó el "Riachuelo de los Navíos"
para el desembarco de mercaderías, ya que éste
era un canal profundo. El desembarco se realizaba de una manera
muy modesta: fondeados los barcos, los botes acercaban a los
pasajeros y mercancías hasta la orilla ya que no existía
muelle. Hasta 1770, se habían propuesto más de
60 proyectos de puertos y malecones fuera de la zona del Riachuelo,
sobre la ribera de la Ciudad. Ninguno de estos proyectos, ni
los posteriores, supieron dotar a Buenos Aires de una infraestructura
portuaria acorde con sus necesidades, y la gran mayoría
fueron dejados de lado.
En 1872 se construye el
muelle y los depósitos de Las Catalinas, en la bajada
de las actuales calles Viamonte y Córdoba. Una vez superada
la etapa de los muelles, el gobierno se propuso la creación
de un puerto completo. Entre los diversos proyectos figuraron
los de Eduardo Madero y Luis A. Huergo, que generaron encendidas
polémicas entre ambos. Pese a lo brillante de la concepción
de Huergo, su proyecto fue desestimado, dando paso al de Madero,
obra que se inició el 1º de abril de 1887 y que fue
finalizada el 31 de marzo de 1898.
Con el correr del tiempo
se construyó el llamado Puerto Nuevo, emplazamiento al
Norte del anterior, que en realidad debería llamarse Puerto
Ingeniero Huergo, ya que fue concebido a partir del esquema planteado
por éste. El puerto proyectado para comerciar cajones
y granos fue desplazado poco a poco por los containers y la carga
de granos en puertos de aguas profundas, los que decretaron su
salida de servicio. En 1989, luego de sancionarse la Ley de Reforma
del Estado, se creó la Corporación Antiguo Puerto
Madero. La misma tenía como objeto urbanizar las 170 hectáreas
del viejo puerto. La Corporación es una sociedad formada
por el Estado nacional y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos
Aires. Una vez que la Corporación escrituró las
tierras, se iniciaron los estudios del plan de reciclaje, con
el asesoramiento de técnicos del Ayuntamiento de Barcelona.
En 1991 se convocó a un Concurso Nacional de Ideas, de
donde nació el Plan Master del nuevo barrio. Esta urbanización
significó la mayor obra en su tipo que se haya realizado
en la historia de la Ciudad de Buenos Aires.
Esta zona, convertida
en un centro de gran expansión comercial, con la incorporación
de oficinas y viviendas familiares y el proyecto de construcción
de distintos centros culturales, ha generado además un
nuevo recorrido turístico con identidad propia, con las
condiciones para transformarse en un nuevo barrio. Puerto Madero
no es un barrio como cualquier otro, su diseño fue pensado
con un criterio diferente al del resto de los barrios. Desde
un principio acaparó la absorción de inversiones
tanto nacionales como extranjeras que lo convirtieron en un barrio
exclusivo. Las calles del barrio llevan los nombres de mujeres
latinoamericanas de reconocida trayectoria, y cuentan con boulevares
peatonales arbolados. A los medios de comunicación para
llegar a Puerto Madero se ha agregado el tren Castelar-Madero,
que utiliza un túnel construído en 1912 para crear
este nexo entre la zona oeste y el centro. Fuente: CEDOM |